Y es que a veces tus palabras son estacas que me perforan la piel, pero en cambio tus acciones me enamoran, me enloquecen.
Te pareces tanto a mi, y no sé luchar contra mi misma.
Solo tenía mi libertad, y ahora tu me la has arrebatado.
En mi mente solo me encontraba yo, y tú la invadiste sin mi consentimiento, y no para quedarte un instante, te instalaste, como si te perteneciera aquello.
Y ahora, ¿Qué tengo? Un alma rota, unos ojos humedecidos y un corazón sollozante.
Nadie me enseñó a vivir y ahora tengo que vivir con ello.
Dueles más que nadie. Te quiero más que a nadie.
Dueles más que nadie. Te quiero más que a nadie.
No hay comentarios:
Publicar un comentario